Especialistas del INTEC alertan sobre el “greenwashing” en productos plásticos

Una guía técnica desarrollada por investigadores del INTEC aclara que los conceptos «biobasado», «biodegradable» y «compostable» describen propiedades diferentes. El documento advierte que emplear estas denominaciones de manera incorrecta puede confundir a consumidores, empresas y organismos responsables de la gestión ambiental.

SANTO DOMINGO. Especialistas del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC) alertaron que muchos productos plásticos promovidos como «ecológicos» o «amigables con el medio ambiente» pueden crear expectativas erróneas cuando incorporan términos como «biobasado», «biodegradable» o «compostable» sin demostrar que cumplen los requisitos técnicos correspondientes.

La Guía Técnica Regional para la Identificación de Plásticos Biobasados, Bioplásticos y Compostables explica que una de las confusiones más frecuentes consiste en considerar que todos los plásticos elaborados a partir de fuentes biológicas pueden biodegradarse o convertirse en compost. No obstante, el origen de la materia prima y la capacidad de degradación son propiedades diferentes, por lo que deben analizarse por separado.

El documento fue preparado por el Centro de Gestión Ambiental (CEGA) del INTEC, con la participación de las especialistas Carmen Hernández Toirac, Diana Corrales Rosero, Pamela Tejada Tejada y Yaset Rodríguez Rodríguez. Su propósito es servir como herramienta de referencia para fomentar el uso preciso de la terminología vinculada con los plásticos biobasados, biodegradables y compostables.

La guía fue desarrollada como parte de un proyecto regional ejecutado junto con la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo y SICA-Azul, con financiamiento del Gobierno de Taiwán. La iniciativa establece conceptos uniformes y criterios científicos que facilitan la correcta clasificación e identificación de estos materiales.

Los investigadores señalan que un plástico biobasado es aquel producido total o parcialmente con recursos renovables, como plantas o biomasa. Sin embargo, esta procedencia no garantiza que el material pueda descomponerse naturalmente. También existen plásticos fabricados a partir de recursos fósiles que pueden ser biodegradables, siempre que posean determinadas características químicas y superen las evaluaciones establecidas por las normas internacionales.

El documento también destaca que biodegradabilidad y compostabilidad no significan lo mismo. La biodegradabilidad se relaciona con la capacidad de un material para ser descompuesto por microorganismos bajo condiciones determinadas. En cambio, para ser considerado compostable, debe cumplir exigencias adicionales, como desintegrarse durante el proceso de compostaje, no generar residuos visibles o tóxicos y ajustarse a estándares internacionales que comprueben su desempeño ambiental.

Entre sus principales recomendaciones, la guía alerta sobre el greenwashing o lavado verde, una práctica mediante la cual ciertos productos emplean afirmaciones, símbolos o etiquetas ambientales que pueden exagerar o distorsionar sus beneficios ecológicos.

En ese contexto, el documento establece que un producto con una proporción limitada de material biobasado no debería presentarse como «eco-friendly» si no cuenta con evidencias obtenidas mediante métodos reconocidos que demuestren también su biodegradabilidad o compostabilidad.

Asimismo, recomienda que cualquier declaración relacionada con el contenido biobasado de un producto esté sustentada en procedimientos de evaluación confiables y sea comunicada de forma clara y transparente tanto en el etiquetado como en su documentación técnica.

La publicación recopila diferentes normas internacionales que permiten comprobar científicamente las propiedades de estos materiales. Estas incluyen ensayos para medir su biodegradabilidad en distintos ambientes, así como pruebas destinadas a certificar su compostabilidad en condiciones industriales y domésticas.

Pamela Tejada, encargada del Laboratorio de Reactores y Biorreactores y especialista en Biotecnología de la Unidad de Innovación en Bioplásticos y Biomateriales, destacó que uno de los principales aportes de la guía es ofrecer criterios comunes en un ámbito donde todavía persisten numerosas interpretaciones equivocadas.

Según explicó, disponer de estándares compartidos permite que consumidores, empresas y autoridades comprendan con mayor precisión las características de estos materiales, reduce la desinformación y limita las prácticas de greenwashing. Añadió que el objetivo es lograr que las decisiones relacionadas con los bioplásticos se apoyen en evidencias científicas y no únicamente en mensajes comerciales.

Las herramientas desarrolladas por el INTEC pretenden apoyar a fabricantes, laboratorios, organismos reguladores y consumidores en la identificación más exacta del comportamiento ambiental de los diferentes tipos de plásticos.

Los especialistas entienden que aplicar correctamente esta terminología favorecerá una mayor transparencia en el mercado, disminuirá la circulación de información ambiental engañosa y permitirá tomar decisiones de consumo mejor fundamentadas. También contribuirá a la formulación de políticas públicas y regulaciones respaldadas por evidencia científica, orientadas al avance de una economía más sostenible.

Sobre el CEGA y la Unidad de Innovación en Bioplásticos y Biomateriales

El Centro de Gestión Ambiental (CEGA) es una unidad de consultoría y servicios adscrita al Área de Ciencias Básicas y Ambientales del INTEC. Fue creado para aportar al desarrollo sostenible de República Dominicana y la región del Caribe mediante el diseño de estrategias integrales de capacitación, investigación, asistencia técnica y asesoría dirigidas a sectores productivos y comunitarios.

Sus iniciativas buscan contribuir a la protección del medio ambiente y al mejoramiento de la calidad de vida de la población, mediante soluciones que respondan a los desafíos ambientales del país y la región.

La Unidad de Innovación en Bioplásticos y Biomateriales surgió a partir del proyecto «Caribe Circular». Su misión es impulsar la transición hacia una economía circular mediante soluciones tecnológicas sostenibles que permitan reducir el uso de plásticos convencionales o desarrollar alternativas complementarias.

La unidad cuenta con equipos especializados, entre ellos el BPC Blue Premium Light, utilizado para medir el porcentaje de biodegradabilidad de materiales bajo condiciones aeróbicas y anaeróbicas. Estos análisis permiten determinar su comportamiento ambiental y evaluar su potencial como sustitutos de plásticos tradicionales.

Entre los servicios disponibles se encuentran los estudios de ecotoxicología, biodegradabilidad y compostabilidad, el desarrollo de prototipos y los análisis de sostenibilidad. La unidad también ofrece a empresas y al público programas de formación, cursos especializados y estudios de posgrado relacionados con biomateriales y bioplásticos.

A través de estas actividades, el INTEC busca acompañar a las organizaciones en el desarrollo y la innovación de productos más sostenibles.

La unidad también ha permitido integrar a estudiantes del Área de Ingenierías y de las licenciaturas en Biotecnología y Bioquímica en proyectos de investigación, ofreciéndoles oportunidades para aplicar sus conocimientos en situaciones y desafíos del entorno productivo real.